...these days

miércoles, abril 13, 2005

sticky music

Hace un tiempo ya tenía la manía cuasi-irracional de empezar a escribir con una definición de diccionario. Y ahora lo poco que genero son oraciones sueltas, ni siquiera se acercan a ser enunciados. Debe ser que no hay regeneración tal vez sea solo la falta de calcio.
Entonces todo empieza cuando veo la necesidad recurrente de ponerle un soundtrack a todas las pelotudeces que hace uno durante el día y de asombrarme cada vez más cuánto influyen en esa misma producción(comentario aparte, que genialidad genial el ost de The Life Acuatic, qué negro divino!, que suma demasiadisimos puntos para mi anteojo).
Pues bien, tema recurrente en el café y en la soda, mi paupérrima currícula de temas: la música queda pegada a algo, léase momento/persona/comida/bebida/fiesta/rana/agujero, lo que sea. Es un hecho que rotundamente aborrezco y pone mis nervios en on. La razón de esta banal afirmación es que, como discutía una de las primeras veces que tomé ““en serio”” este tema con ciertas personas, en la mayoría de los casos yo siento que se pierde la magia, que. Aunque haya una excepción: los clásicos de los clásicos, ahí es cuando se le puede perdonar, tampoco aprobar del todo, el que se una a una situación particular, porque ahí sería tal vez agregarles un punto extra.
Lo que quiero decir no tiene que ver con quitarle o añadirle subjetividad a la música, cosa que creo imposible, sino arruinarle eso extra que creo que tiene, sacarle un pedacito de esencia, no poder transformas el mismo minuto y medio de la canción que nos unía el primer rodillazo cuando corríamos al recreo o cuando nos pintabamos los labios con un pino haciendo sombra. No dejo de disfrutar un buen soundtrack, una buena ambientación, acompañamiento o casamiento del mismo, pero hay que separar en algún momento. Me ha sucedido la degeneración de tal canción por ese suceso y terminé arrepentida, porque hasta el día de la fecha no lo puedo escuchar de igual manera.
Y como no podía dejar de ser…. a mi me inspiraba a escribir cuentos de nenas destructoras un librito de Kerplunk. Y ya hoy, a la distancia puedo decir que no son esos de aquel momento. Yo que me sentía tan llena con mi remera de ellos, caminado gritando sus canciones y aprendiendo que “stoned” era una palabra cool y loca. Y era la música ideal para que una niña quiera escuchar música. Joey una vez posteó algo sobre esto con GD, no me voy a explayar mucho más, pero es algo similar. Qué emo!
Luche contra la cursilería, sea un insensible, miren quien lo dice!

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